El Inter Miami de $1.3B: mucho negocio, poco fútbol (incluso cuando ganan)
- Jorge Santa Cruz

- 4 days ago
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Inter Miami llega a la pretemporada 2026 como una marca de lujo abriendo una tienda en Brickell.
Pero rueda el balón… y el equipo juega como si se les hubiera ido el internet. Porque el juego de Inter Miami no arranca con una idea.Arranca con una pregunta:
“¿Dónde está Messi?”
Esa es la identidad.Ese es el GPS.Ese es el plan de negocios convertido en táctica.
No es “vamos a circular.”No es “vamos a dormir el partido.”No es “vamos a romper líneas con paciencia.”
Es: busca a Messi.Como si el equipo entero fuera un grupo de practicantes nerviosos y Messi el único que sabe dónde está el baño.
Y ojo: Messi es Messi.Puede convertir un mal control en una asistencia, un pase flojo en un highlight, una mitad fea en un milagro.
Pero cuando tu “idea” es que Messi te haga RCP cada partido, eso no es estilo.
Eso es urgencia.
Lo que nadie quiere decir en voz alta
Inter Miami no carece de dinero. No carece de nombres. No carece de cámaras, headlines, sponsors, camisetas ni de valoración.
Inter Miami carece de barrio.
Y no “barrio” como palabra de marketing.Barrio es ese software interno que tienen los que crecieron con la pelota como si fuera familia.
Barrio es:
El segundo extra antes del pase.El toque que acomoda el siguiente. La calma para tocar sin pánico. La idea de que tener el balón no es un riesgo… es un privilegio.
Miami juega como si el balón quemara.
Como si alguien les dijera:
“No la pierdas. No la pierdas. No la pierdas.”
Y entonces no juegan fútbol…
Lo sobreviven.
Esto viene desde el inicio de la franquicia
Esto no es “oxidación de pretemporada.”No es “falta de química.”No es “nuevo técnico, nuevas piezas.”
Esto viene desde el ADN desde que nació la franquicia… incluso el año pasado, incluso cuando ganaron.
Porque hay una diferencia que se nota demasiado:
En las ligas futboleras del mundo, los clubes nacen del barrio… y después se vuelven negocio.
Aquí muchas veces el negocio nace primero… y el fútbol llega tarde, intentando alcanzarlo.
Y ese hueco se ve en los detalles:en los rebotes, en las segundas jugadas, en cómo reaccionas cuando el primer plan no funciona.
Ayer Alianza Lima lo dejó clarito.
Alianza vino a bailar. Miami vino a correr apurado.
Alianza Lima se veía en pretemporada, sí… pero también se veía cómodo con la pelota.
Como si la pelota les perteneciera.Como si hablaran entre ellos con pases.
Y el dato que delata la historia completa: ganaron los rebotes.
Eso no es un detalle físico.Eso es cultura.
Los rebotes son la calle del fútbol. La parte del partido donde se descubre quién tiene colmillo, quién está despierto, quién tiene hambre.
Miami se veía impulsivo.Alianza se veía tranquilo.
Miami como si tuviera prisa por terminar.Alianza como si disfrutara.
El “accidente” que le reveló una fórmula a Miami
A final del año pasado, Inter Miami tuvo un accidente que terminó ayudándolo:
Suárez quedó fuera por tarjetas y Mascherano se vio obligado a inventar.
Y de rebote hizo lo más inteligente que puede hacer este Miami:
De pronto había piernas, hambre, descaro. De pronto Messi no parecía el único respirando creatividad.
Pero incluso esa fórmula se tradujo a algo muy Miami-MLS:
No a una idea bonita.
Sino a: balonazos a Allende y a rezar que el caos funcione.
A veces funciona, sí.Pero no es identidad. No es barrio.
Inter Miami y la MLS: el mismo espejo
MLS crece. Mejora. Se llena. Se vende.
Pero el fútbol “vistozo”, el sabor, la intención… todavía aparece por ratos.
Porque muchos equipos no nacieron como tradición.Nacieron como oportunidad.
Y en esta offseason se notó brutal:
Inter Miami se movió como gigante financiero.Valuación estimada $1.2B–$1.3B, gastando más que el resto, buscando el mejor talento, generando diferencias salariales que muchos ni se plantean.
Mientras tanto, el resto de la liga tuvo una offseason tan callada que parecía feriado.
Miami está armando un supercarro.
Pero un supercarro sin instinto… es solo tráfico caro.
El cierre (doloroso, pero real)
Inter Miami puede jugar lindo.Pero no lo va a lograr fichando otro nombre.
Lo va a lograr cuando el balón deje de sentirse como bomba… y empiece a sentirse como casa.

Porque el fútbol no es solo táctica, ni inversión, ni valuación.
El fútbol es cultura.
Y hoy Inter Miami es, sin maquillaje:
Una franquicia de lujo buscando desesperadamente el barrio dentro de su juego. Alianza Lima no vino a enseñarles sistemas. Vino a recordarles lo más simple:
Y Miami… todavía no sabe bailar.






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